2ª Parte de la Introducción de mi libro “Decisiones Estratégicas”

Retomando la introducción del libro “Decisiones Esratégicas”, continuo diciendo:

La variedad de Comités de Alta Dirección es enorme, lo que puede llevar a cierta confusión, agravada por la falta de homogeneidad terminológica en los países latinos para referirse a los mismos, a diferencia, por ejemplo, del caso de los Estados Unidos de Norteamérica, donde tanto las estructuras de dirección mismas como el vocabulario usado para referirse a ellas son más homogéneos y unívocos. En las páginas siguientes las llamaremos indistintamente Comités Ejecutivos, Comités de Dirección o, cuando en algunos casos nos refiramos a organizaciones no españolas, “Top Management Teams” (como son conocidos en la literatura académica), o “Executive Committees” o “Ex. Comms.”

Esta variedad y equivocidad terminológica también se produce en lo concerniente a la persona que ocupa el vértice de la organización y lidera los equipos que nos ocupan. En España, títulos como Presidente Ejecutivo, Consejero Delegado, Director General, incluso Gerente, pueden referirse a tareas muy similares, o muy distintas. Una posibilidad para facilitar la lectura e impedir excesivas polisemias era llamar al puesto ejecutivo de más alta ubicación jerárquica, y cabeza de los Comités de Alta Dirección objeto principal de este libro, con la expresión, literalmente descriptiva, de Jefe Ejecutivo Máximo, pero quizás connota en exceso a caudillo, a “fascio”, de los tiempos del Imperio Romano o de algunos regímenes del siglo pasado. Otra alternativa, para agilizar la lectura, era usar su acrónimo J.E.M., pero con el inconveniente de sonar demasiado a jerga militar. Finalmente, he decidido utilizar la expresión más general de Líder Ejecutivo. Los supuestos que esta expresión tiene, y que me van bien para este texto, son dos. Primero, es un directivo al que reportan directamente otros directivos y, por tanto, los equipos que dirige son de necesidad de Alta Dirección. Segundo, implico que un Comité Ejecutivo exige bastante más que mera administración o gestión. Es ese plus el que intenta capturar la palabra “Líder”.,  ladoativa era  r su acr del Imperio romano o a JEM (pero sonaba demasiado mililtarizado), por lo que es de negocios.

El liderazgo de los procesos de decisión en Equipos de Alta Dirección es un tópico peculiar. Los Líderes Ejecutivos de Comités de Dirección, para descargar eficazmente sus responsabilidades, han de poner en juego una amplia gama de competencias: desde sus experiencias directivas, que le proporcionarán reglas muy prácticas de cómo conducir reuniones, a saberes que deberían ser sistemáticos de psicología social y dinámica de grupos, a también, por ejemplo para el caso de Consejos de Administración, conocimientos normativos. Esta pluralidad de conocimientos, muy distintos entre sí, plantean interesantes dilemas de estilo al autor: ¿cómo transmitirlos en un mismo texto sin que merme ninguna de sus especificidades y complejidades? Ya que este libro está primordialmente dirigido a directivos, he intentado evitar maneras académicas prescindibles (por ejemplo, incluyo pocas notas a pié de página). Cuando pienso que se necesita un estilo especialmente conciso y aplicado, como en las secciones sobre prácticas excelentes de liderazgo de Comités de Dirección, en las últimas páginas de los Capítulos 4 y 5, así lo desarrollo. Sin embargo, cuando considero que argumentos conceptuales o determinadas precisiones terminológicas añaden un importante valor añadido no escatimo complejidad o abstracción a la exposición. Esto ocurre sobretodo en el Capítulo 2, que el lector directivo profesional podrá, si lo desea, esquivar y volver a él, en su caso, si la lectura de los Capítulos posteriores, en especial el Capítulo 4, así se lo recomienda para un mejor aprovechamiento del mismo. Por tanto, he intentado que el estilo siga al contenido, por decirlo así, y no me ha importando usar cierta variedad de estilos.

En el afán de utilidad y rigor incluyo una extensa Bibliografía, con referencias tanto prácticas como académicas. En la Bibliografía he subrayado en negrita aquellas referencias directamente pensadas y escritas para directivos y que considero del mayor interés aplicado. Hay otra intención al incluir una Bibliografía con una larga serie de entradas: enfatizar que éste es un campo con una gran tradición. En una época en que tantos libros de dirección de empresas y liderazgo se publican, que se pretenden demasiados de ellos directamente emanados de la ciencia infusa de sus autores (cuando, casi siempre, uno puede encontrar en ellos trazas de otros trabajos, de otros autores, cuya referencia es cuidadosamente evitada), es bueno recordar que todos tenemos, y yo en este libro, una deuda importante con tantos predecesores que han recogido datos y desarrollado argumentos sobre retos directivos que gracias a ellos ya se pueden abordar mucho mejor.

En el siguiente Post, comento muy brevemente los capítulos del libro.

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