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OBAMA: ¿QUÉ NOS DICEN SUS PRIMERAS DECISIONES?

       En Estados Unidos es tal la separación entre la elección y la toma de posesión de los presidentes –más dos meses, una eternidad en política, especialmente en un contexto de crisis económica– que el presidente electo ha de empezar ya a actuar antes de su juramento. Aunque, obviamente, no puede desarrollar e implementar políticas oficialmente, sí puede influir indirectamente en la evolución política general a través de dos mecanismos. Primero, al anunciar los miembros de su equipo de gobierno da credibilidad a la futura implementación de sus promesas electorales. Segundo, a través de su estilo: cuánto se expone, cómo se dirige a la nación, cuánto comenta de los aconteceres políticos, cómo respeta al presidente saliente, etc., va generando una serie de intangibles, propagando unas sensaciones en cuanto a su “autoridad”, a cuán bien irá a desempeñar el papel de presidente, que son muy importantes.

        ¿Cuáles son las decisiones de equipo y los signos de estilo de Obama antes de tomar posesión en Enero? ¿Qué hipótesis podemos empezar a hacer respecto a su presidencia? Este no es un tema baladí o puramente erudito digno de los obsesos con la política norteamericana. Al fin y al cabo, la crisis económica no espera y, por ejemplo, los mercados ya están reaccionando más a los nombramientos de cargos de Obama, que a lo que pueda estar decidiendo George W. Bush –más bien poco y caótico. Aunque tampoco el actual presidente puede hacer mucho más. Los norteamericanos usan la expresión “lame duck”, pato cojo, para expresar la impotencia de los presidentes en sus últimos meses. Nadie les hace caso porque ya no tienen capital político para hacer favores ni para pedirlos. Nadie les teme.

        Vamos a tratar en primer lugar de su equipo. Lo más relevante es que Obama está reclutando políticos con experiencia contrastada y ésta, en el partido demócrata, se encuentra en aquellos que colaboraron en la presidencia de Bill Clinton, como Podesta (ex Jefe de Gabinete), a cargo del equipo de transición de Obama; Emanuel (ex Asesor Político Principal), quien será su Jefe de Gabinete, un puesto importantísimo, quizás el cargo político más importante del país después de la presidencia; Summers (ex Secretario del Tesoro), nombrado presidente del Consejo Económico, y un largo etc. Lo irónico es que muchos de estos políticos cuando trabajan para Bill Clinton eran todavía unos novatos y cometieron todos los errores posibles en los primeros meses de su presidencia. Obama se está aprovechando ahora de esos aprendizajes.

        Pero el recurso de Obama a políticos experimentados no se detiene en los miembros del equipo del anterior presidente demócrata. Incluso va a contar para un puesto de difícil traducción al organigrama político español, algo así como el consejero de todos los consejeros económicos, con Paul Volcker, de 82 años de edad, antiguo alto directivo del Chase Manhattan Bank (que nadie se equivoque, Obama en economía quiere sanar al capitalismo, no sustituirlo) y Presidente de la Reserva Federal, con Carter y con Reagan…

        Otro elemento interesante de los nombramientos de Obama tienen que ver con formar lo que los americanos llaman un “equipo de rivales”. Uno de los libros más citados estos días es una obra de 2005 de la conocida historiadora presidencial Doris Kearns Goodwin titulada “Team of Rivals”.  Es un libro fascinante –por si acaso, de 917 páginas, vaya por los lectores entusiastas este dato de precaución—donde se relata cómo Lincoln reclutó para su gabinete sus rivales para la nominación demócrata, con los que había tenido unas primarias feroces y quienes quedaron sorprendidos y mortificados cuando un desconocido Senador de Illinois (como Obama) les derrotó por sorpresa: Seward (su principal adversario y al que nombró Secretario de Estado), Chase (Economía), Stanton (Defensa), Bates (Fiscal General).  La analogía entre el caso de Seward y Hillary Clinton es directa. No sabemos si la Senadora va a finalmente aceptar el cargo, o si las complejas finanzas de su marido harán caer la oferta actual de Obama, pero las resonancias Lincolnianas en la presidencia de Obama empiezan a fascinar a los historiadores. La oferta al actual Secretario de Defensa, el muy republicano Robert Gates, para seguir en el cargo refuerza esa imagen inclusiva de Obama, de sentirse lo suficientemente seguro en sí mismo como para atraer a su equipo los mejores talentos para enfrentar las peores de las crisis, no importa cual sean sus orígenes políticos.

        Quizás sea esta autoconfianza tranquila el mensaje más importante que está emanando de Obama.

        Si el citado libro de D. Kearns Goodwin, sobre la analogía histórica entre Lincoln y Obama a la hora de diseñar sus gabinetes, es el libro de actualidad, otro texto, de J. Alper, “The Defining Moment”, empieza a ser el recurso más utilizado por los comentaristas para conocer cómo evaluar a Obama una vez inaugurado. Este libro trata sobre los exitosos primeros 100 días de F. D. Roosevelt, quién tomó posesión en medio de la Gran Depresión. Un presidente tan maquiavélico que incluso antes de ser inaugurado se negó a colaborar con Hoover –el W. Bush de entonces– porque prefirió que la crisis empeorase para poder adoptar, una vez en la Casa Blanca, políticas más duras y sustanciales. Pero para comparar a FDR con Obama aun falta cuatro meses…

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